En julio de 2025, el IPC se situó en 2,7%, lo que marca la referencia para muchas actualizaciones de contratos de arrendamiento en España.
Según el artículo 18 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la renta puede actualizarse cada año si se ha pactado en contrato. En la práctica el IPC sigue siendo el indicador más habitual en el mercado residencial.
¿Qué es el IPC y cómo afecta al alquiler?
El IPC mide la variación del coste de vida a través de la “cesta de la compra”. Cuando sube, también lo hace el precio de muchos contratos vinculados a él, como los de alquiler.
Por ejemplo, con el IPC de julio (2,7%), un contrato de 1.200 € pasa a 1.232,4 € mensuales tras la actualización.
Cambios recientes en la normativa
Entre 2022 y 2024 existieron topes del 2% y 3% a las subidas, pero desde enero de 2025 entró en vigor un nuevo índice creado por el INE. Este combina el IPC, la inflación subyacente y la variación anual media ajustada, aplicándose siempre el valor más bajo.
Así, los contratos firmados después de la Ley de Vivienda (mayo 2023) ya se actualizan con este nuevo índice. Los firmados antes continúan según lo pactado, siendo el IPC el más frecuente.
En definitiva, actualizar la renta con el IPC sigue siendo clave en muchos contratos, aunque la nueva regulación introduce diferencias según la fecha de firma del arrendamiento.
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